Cuentos del Cielo
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Historias que acercan tu corazón a Dios

El Agua que Nunca Se Acaba

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Juan 4:1-30

Felt and wool illustration: A man in a brown robe sits by a dry well under a yellow sun, a woman in a colorful headscarf approaches with a clay jar, both expressions curious.

¡Pum! Jesús tiró la mochila al suelo y se sentó junto al pozo. El sol ardía en el cielo y el polvo de la carretera se pegaba a su piel. Una mujer se acercó con su jarro de barro y lo miró con curiosidad: «¿Un judío hablando conmigo?» murmuró, porque los judíos y las samaritanas no se hablaban por su enemistad histórica.

Felt and wool illustration: The man gestures with one finger, the woman tilts her head, sun rays highlight his face, shadows stretch on the dusty ground.

Él le sonrió y le pidió agua. La mujer frunció el ceño: «¿Tú, un maestro, me das de beber?» preguntó, señalando el pozo. Jesús levantó un dedo y dijo algo que la dejó helada: «Si conocieras el regalo que Dios tiene para ti…» El viento sopló y el jarro en sus manos se sintió más pesado.

Quien beba de esta agua tendrá sed otra vez, pero el que beba del agua que yo le daré nunca tendrá sed; porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que salta para la vida eterna.

Juan 4:13-14

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Felt and wool illustration: The woman runs toward a village, arms raised, people peek from clay houses, a crowd forms around the well.

La mujer parpadeó. Sus manos temblaron y el jarro casi se le cayó. «¡Enséñame eso!» dijo de repente. Jesús respondió con calma y le dijo sobre su vida: que había tenido cinco maridos y vivía con un hombre que no era su esposo. La mujer corrió a la aldea gritando: «¡Vengan, vengan! ¡Este hombre es el Mesías!»

Felt and wool illustration: The man drinks from a jar, people kneel around him, water flows in a golden stream, the well glows softly.

¿Alguna vez viste algo tan raro que no supiste qué pensar? Esa mujer lo vio: un hombre que sabía cosas que nadie debería saber. Y te preguntas… ¿qué pasaría si hoy alguien te ofreciera agua que nunca se acaba?

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¿Qué pasaba en ese tiempo?

En esa época, judíos y samaritanos no se hablaban porque tenían peleas antiguas sobre quién tenía razón en los templos. La mujer era viuda y vivía sola, algo raro. Jesús, un maestro religioso, rompió las normas al hablar con ella, mostrando que Dios quiere a todos, sin importar de dónde sean.

Para reflexionar

¿Te ha sorprendido alguien que no esperabas? A la mujer la sorprendió que Jesús la conociera. ¿Qué te hace sentir especial que Dios te conoce así?

Por qué confiar en Dios

Cree en Dios porque Él da lo que de verdad necesitas, aunque no lo entiendas de inmediato. Como el agua que no se acaba, Su amor siempre está allí.

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