Job, un hombre justo
Toca el corazón
para guardar
Job 1:1-22

«¿Y si Dios me quitara todo?» pensó Job mientras miraba su rebaño. Él tenía más vacas y ovejas que nadie en el desierto. Su casa olía a pan recién hecho, y sus siete hijos reían jugando con sus hermanas. Pero Job no solo era rico: era un hombre integro que siempre seguía las reglas de Dios.

Un día, un mensajero gritó: «¡Job, los ladrones te robaron todo!». Otro llegó con lágrimas: «¡Tu casa se quemó y tus hijos… no estaban con él». Job sintió un vacío en el estómago. El viento soplaba fuerte, como si el cielo llorara con él.

Job se cubrió de polvo y se sentó en el piso. Sus amigos llegaron corriendo, pero él solo dijo: «Esto es lo que me toca». Sus ojos estaban tristes, pero su voz era fuerte. No había gritos, ni culpas… solo silencio con Dios.

¿Alguna vez sentiste que el mundo se caía a pedazos y no sabías qué hacer? Job no entendía por qué le pasaba eso, pero no se dio por vencido. ¿Tú qué harías si todo se fuera en un segundo?

¿Qué pasaba en ese tiempo?
Job vivía en un lugar con muchos animales y tribus. Era un hombre rico que respetaba las leyes de Dios. En esa época, perder a tu familia y tu casa era el peor castigo. Las personas creían que la riqueza significaba que agradabas a Dios, pero Job demostró que no era así.
Para reflexionar
¿Alguna vez perdiste algo tan importante que te dolió? ¿Cómo te sentiste? Job no entendía por qué le pasaba eso, pero no dejó de confiar. ¿Tú qué harías si todo se fuera en un segundo?
Confía en Dios porque Job perdió todo y no se enojó. Dios no promete que no sufras, pero sí que esté contigo cuando lo hagas.

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