El Ruido Sorprendente del Espíritu
Toca el corazón
para guardar
Hechos 2:1-47

¡Estaban todos juntos en una habitación cuando de repente llegó un sonido fuerte como un huracán! Los discípulos (amigos de Jesús) se asustaron, porque el sonido no venía del cielo, sino de adentro de la casa. De repente, lenguas como de fuego se pusieron sobre cada uno de ellos.

Cuando abrieron la boca, ¡hablaban lenguas que no conocían! Gente de muchos países que pasaban por allí los escuchó y se quedó paralizada. '¿Cómo saben hablar nuestro idioma?', preguntaba un hombre de Galia. Otro de Egipto se tapó los oídos: '¡Están contando cosas de Dios en mi lengua!'.
“Todos se llenaron del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba poder para expresarse.”
— Hechos 2:4

Un hombre llamado Pedro se paró y gritó: 'No estamos borrachos, es el Espíritu de Dios el que hace esto'. Mientras hablaba, 3.000 personas decidieron seguir a Jesús y se hicieron amigos de los discípulos.

¿Alguna vez has escuchado algo tan raro que te dejó con la boca abierta? A veces Dios hace cosas que no entendemos, pero siempre son para ayudarnos.

¿Qué pasaba en ese tiempo?
Era el día de Pentecostés, una fiesta donde judíos de todos los lugares iban a Jerusalén. Los discípulos eran pescadores, taxistas y artesanos que seguían a Jesús. El Espíritu Santo es como un amigo invisible que ayuda a los que aman a Dios.
Para reflexionar
¿Alguna vez sentiste miedo de hablar en público? Así se sintieron los discípulos, pero el Espíritu les dio valentía.
Confía en Dios porque Él te da fuerza para hacer cosas que nunca imaginaste.
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