El Profeta y el Gran Pez
Toca el corazón
para guardar
Jonás 1:1-17

¡Jonás corrió hacia el puerto con el corazón acelerado! Dios le había dicho que fuera a una ciudad lejana a pedir a la gente que se arrepintiera, pero él no quería. En lugar de obedecer, subió a un barco que iba en dirección contraria.

Mientras el barco zarandeaba en el mar, una tormenta terrible azotó el cielo. Los marineros gritaban, el viento rugía como un león enfadado, y el agua salada mojaba todo. Jonás dormía tranquilo en la bodega, pero los hombres le preguntaron: "¿Qué haces? ¿Por qué nos trae mala suerte?"
“Jonás les dijo: «Corran y lancenme al mar. Entonces se calmará la tormenta sobre ustedes, porque por mi culpa vino esto». (Jonás 1:12)”
— Jonás 1:1-17

Los marineros lloraron, pero lanzaron a Jonás al agua. ¡La tormenta se calmó de inmediato! Mientras tanto, Jonás fue tragado por un gran pez que lo llevó a las profundidades. Allí, en la oscuridad, gritó a Dios por ayuda. Dios lo escuchó y lo rescató, como lo relata Jonás en el capítulo 2.

¿Alguna vez te has sentido tan asustado que quisiste escapar de algo importante? Jonás aprendió que es mejor enfrentar lo que Dios te pide, aunque no quieras. Y aunque todo se vea oscuro, Él siempre tiene un plan para sacarte, como lo demostró al salvar a Jonás del vientre del pez (Jonás 2:9-10).

¿Qué pasaba en ese tiempo?
Jonás era un mensajero especial que Dios usaba para hablar a la gente. Vivía en una ciudad llamada Nínive, que hoy está en Irak. La historia muestra que Dios quiere que todos seamos buenos, incluso si no somos amigos. En esa época, las ciudades luchaban entre sí, pero Dios quería paz para todos.
Para reflexionar
¿Alguna vez sentiste miedo de hacer algo que sabías que era correcto? ¿Cómo te sentiste cuando finalmente lo hiciste?
Confía en Dios porque Él puede calmar cualquier tormenta, incluso cuando todo se ve muy oscuro.
Hay más historias esperándote
Explora el archivo y descubre más relatos bíblicos.
Ver todas las historias

