¡Lázaro Resucitó! El Gran Milagro de Jesús
Toca el corazón
para guardar
Juan 11:1-44

Lázaro estaba muy enfermo. Sus hermanas Martha y María le pidieron a Jesús: «Ven rápido, por favor, antes de que mi hermano muera». Corrieron a llamarlo, pero Jesús respondió: «Aunque sus hermanas me llamaron, yo no voy inmediatamente. Me quedaré aquí dos días más».

Cuando finalmente llegó, Lázaro ya estaba enterrado. Martha lloraba y murmuraba: «Si hubieras estado aquí, no habría muerto». Los vecinos estaban presentes, y muchos expresaban su sorpresa al ver lo que Jesús haría.
“Jesús lloró y luego dijo: «¡Lázaro, sal afuera!».”
— Juan 11:1-44

Lázaro abrió los ojos y se estiró como un gato. Todos gritaron, algunos se taparon la boca, otros corrieron a abrazarlo. ¡Había vuelto a vivir!

¿Alguna vez te has sentido tan triste que pensaste que nada podía mejorar? Lázaro te enseña que Dios puede hacer cosas imposibles, aunque parezca que ya es demasiado tarde.

¿Qué pasaba en ese tiempo?
Jesús era un maestro amado por muchos. Lázaro, Martha y María eran su amigos cercanos. En esa época, si alguien moría, se lo envolvía en paños y se lo ponía en una tumba de roca. La gente creía que los muertos no podían volver, pero Jesús mostró que sí era posible.
Para reflexionar
¿Alguna vez pediste algo a Dios y te pareció que no escuchaba? ¿Cómo te sentirías si de repente todo cambiara? Habla con alguien de cómo te gustaría que Dios actuara en tu vida.
Confía en Dios porque Él puede cambiar lo imposible. Cuando Lázaro estaba muerto, Jesús no perdió la esperanza, y ahora tampoco debes hacerlo tú.
Hay más historias esperándote
Explora el archivo y descubre más relatos bíblicos.
Ver todas las historias

