¿Qué harías si todo sale mal?
Toca el corazón
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Romanos 8:28-39

«¡Mira el agujero que se abrió en mi mochila!» gritó Lucía, tirando de un costado que se desgarraba. Su amigo Mateo la miró con los ojos muy abiertos: «¿Y cómo lo arreglamos antes de que llegue la maestra?».

Mientras buscaban con manos temblorosas entre los materiales del aula, el timbre sonó y la maestra los llamó. «¡No llegaremos a tiempo!» murmuró Lucía, con el estómago revuelto. El ruido de los pasos de la maestra se acercaba cada segundo más.
“Y sabemos que todas las cosas contribuyen al bien de los que aman a Dios, a los que son llamados según Su propósito.”
— Romanos 8:28

De repente, Mateo levantó un trozo de cartón brillante: «¡Usa esto para tapar el agujero!». Lucía lo miró y sonrió. «¡Y agrega un dibujo de un corazón para que parezca intencional!». Las manos de ambos temblaron de emoción mientras pegaban el cartón.

¿Alguna vez te has sentido como Lucía, con un problema que no sabías cómo resolver? Dios siempre tiene un plan, incluso cuando todo parece caerse a pedazos.

¿Qué pasaba en ese tiempo?
Paulo, un hombre que escribía cartas a sus amigos en Roma, quería que supieran que Dios cuida de ellos aunque pasen por momentos difíciles. Él les recordaba que nada puede separarlos del amor de Dios, como cuando Lucía y Mateo encontraron una solución juntos.
Para reflexionar
¿Cuándo fue la última vez que algo en tu vida se rompió, pero Dios te dio una idea para solucionarlo? ¿Sentiste que te acompañaba?
Confía en Dios porque Él siempre encuentra una manera de usar lo que parece malo para que salga algo bueno, como cuando Lucía y Mateo arreglaron la mochila con creatividad.
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