El chico que se fue y volvió a casa
Toca el corazón
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Lucas 15:11-32

'¡Dame tu parte de la herencia!' gritó el hermano menor a su papá. Su hermano mayor lo miraba con los ojos muy abiertos, mientras el papá fruncía el ceño. Era la primera vez que alguien pedía su dinero antes de morir.

El chico tomó sus monedas de oro, subió a un burro y llegó a un país lejano. Pero al mes de llegar, gastó todo en fiestas. Un día oyó el gruñido de cerdos y sintió tanto hambre que casi se les comía las patas. '¿Quién me va a dar un pedazo de pan?', murmuró mientras su bolsa estaba vacía.
“Pero al acercarse, su padre vio al hijo y se conmovió; corrió, le echó los brazos al cuello y lo besó. El hijo le dijo: 'Papá, he pecado contra el cielo y contra ti'”
— Lucas 15:20-21

¡El papá gritó que trajeran la túnica más bonita, un anillo y el ternero gordo! Mientras el hermano mayor oía la música, su cara se arrugó en un puchero. '¡Él malgastó tu dinero y tú lo celebras!', le reclamó al papá, pero el hermano menor ya no lloraba.

¿Alguna vez sentiste que te olvidaron cuando hiciste algo malo? ¿O te costó perdonar a alguien que te hizo daño? Esta historia no es solo sobre monedas, sino sobre un amor que nunca se acaba.

¿Qué pasaba en ese tiempo?
Hace mucho tiempo, en una aldea de tierra rojiza, los papás tenían que pedir permiso a Dios para dar su dinero. El hermano que se fue es como cuando nosotros hacemos algo que nos aleja de Dios. El papá representa a Dios, que siempre nos espera con amor, aunque seamos como el hermano que se fue o el que se quedó.
Para reflexionar
¿Alguna vez te sentiste mal por no ser el mejor hermano? ¿O te costó perdonar a alguien? ¿Crees que el papá tuvo razón en celebrar?
Confía en Dios porque Él no mira el error más grande que cometiste, sino el amor que te espera siempre, como el papá que corrió a abrazar a su hijo.
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