El Pastor que Nunca Abandona
Toca el corazón
para guardar
Salmos 23:1-6

Un niño se perdió en el bosque frío. Tiritaba de miedo, con hambre y frío. De repente, una voz suave le dijo: 'No temas, te guiaré a casa'.

El niño siguió la voz por senderos oscuros. Olfateó hierba fresca, escuchó agua clara correr y sintió sus piernas cansadas. ¿Llegaría a tiempo antes que se haga de noche?
“El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de pasto fresco me hace descansar; junto a aguas tranquilas me conduce.”
— Salmos 23:1-2

Cuando el niño llegó a un claro, vio una mesa llena de pan y frutas. ¡El pastor lo había preparado todo! Se sintió amado y protegido como nunca antes.

¿Alguna vez te has sentido perdido o con miedo? El Pastor Celestial siempre te encuentra y te da lo que necesitas.

¿Qué pasaba en ese tiempo?
Los pastores cuidaban ovejas en tiempos antiguos, como en Israel. Esta historia muestra que Dios cuida de nosotros como un buen pastor cuida de su rebaño, dándonos lo que necesitamos para vivir.
Para reflexionar
¿Cuándo fue la última vez que te sentiste seguro o amado? Imagina a Dios guiándote así todos los días.
Confía en Dios porque Él siempre te guía a lugares seguros y te da lo necesario, como un buen pastor con su rebaño.
Hay más historias esperándote
Explora el archivo y descubre más relatos bíblicos.
Ver todas las historias

