Cuentos del Cielo
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Historias que acercan tu corazón a Dios

El milagro de los panes y los peces

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Juan 6:1-14

'¡Allí viene Jesús!' gritaron los niños mientras la multitud corría hacia un cerro! Miles de personas estaban sedientas y con hambre, y el sol ardiente calentaba sus cabezas. Los discípulos de Jesús, que eran amigos suyos, empezaron a sudar frío: '¡No tenemos comida para todos!' murmuró Pedro, mirando a los rostros hambrientos.

Mientras tanto, un niño pequeño (con camisa roja y mochila azul) sostenía en sus manos un recipiente de barro con cinco panes pequeños y dos pescados. '¡Aquí tengo esto!' anunció tímidamente. Los discípulos dudaron y preguntaron: '¿Cómo podemos alimentar a tanta gente?'. Pero Jesús, con ojos brillantes, le preguntó: '¿Dónde está la comida?'. *El niño que ofreció los panes y los peces no se describe en la Biblia, pero podemos imaginar cómo se sentía al compartir lo que tenía.*

Tomó los cinco panes y los dos peces que los discípulos habían recogido, levantó los ojos al cielo, y bendijo los alimentos, y los partió y dio a los discípulos para que los pusieran delante de la gente.

Juan 6:9-11

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Cada vez que Jesús partía un pedazo, aparecían más panes y peces en sus manos. Los discípulos, con las mejillas sonrosadas de asombro, vieron cómo los adultos y niños se llenaban el estómago con el aroma dulce del pan y el olor salado del pescado. ¡Hasta el último niño se quedó sin hambre!

¿Alguna vez te pasó que tenías un problema tan grande que te parecía imposible? Así se sintieron los discípulos... hasta que vieron cómo Dios usa lo pequeño (como un niño y unos pocos alimentos) para hacer cosas grandes.

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¿Qué pasaba en ese tiempo?

En ese tiempo, Jesús y sus amigos estaban en un lugar cerca del lago de Galilea. Eran aldeanos que llevaban comida de sus casas. El niño que dio los panes y peces era probablemente pobre, porque solo tenía cinco panes y dos pescados. Para la gente de entonces, alimentar a cinco mil personas era un milagro porque no tenían comida suficiente ni para una comida normal.

Para reflexionar

¿Alguna vez sentiste que no tenías suficiente para resolver algo? Los discípulos pensaron que no tenían comida, pero Jesús les enseñó a confiar. ¿Cómo te sentirías si Dios multiplicara lo que tienes?

Por qué confiar en Dios

Confía en Dios porque Él puede usar lo pequeño para hacer algo grande, como cuando un niño ofreció cinco panes y dos pescados, y Dios alimentó a cinco mil personas.

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