¿Jesús camina sobre el agua?
Toca el corazón
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Mateo 14:22-33

¡Chicos! El barco de los discípulos se sacudía como un juguete en la bañera. Pedro gritaba: «¡Mira esas olas, maestro! ¡Vamos a hundirnos!» El mar rugía como un perro enojado y el viento aullaba entre las velas rotas. ¿Dónde estaba Jesús? ¡Acababa de orar en la orilla del lago!

De repente, los discípulos vieron a Jesús caminando sobre las olas hacia ellos. «¡Es un fantasma!» chilló Juan. Pedro, con la boca seca, miró las manos de Jesús y... ¡de repente se le ocurrió una idea loca!
“Entonces Jesús le dijo: «Tened valor, soy yo, no temáis». Y luego añadió: «Ven, oh tú de poca fe». Y él, descendiendo de la barca, caminó sobre el agua para ir a donde Jesús. Mas viendo el viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!»”
— Mateo 14:27-30

Los pies de Pedro tocaron el agua, que estaba muy fría. El viento le jalaba el pelo y las olas le mordían las piernas. «¡Sálvame, Señor!» gritó con voz ronca. En un segundo, Jesús lo tomó de la mano y ambos caminaron de vuelta al barco. ¡El mar se calmó, pero fue Jesús quien lo hizo!

¿Alguna vez te metiste en algo difícil y empezaste a sentir miedo? A Pedro le pasó eso... y tuvo que pedir ayuda. Pero ¿qué pasaría si tuvieras a alguien que siempre te agarre la mano cuando te sientas asustado?

¿Qué pasaba en ese tiempo?
En aquel tiempo, los barcos eran muy pequeños y el lago de Galilea podía ser muy peligroso. Los discípulos eran pescadores que confiaban en Dios. Jesús les enseñaba a creer que Él cuida de ellos incluso en las tormentas.
Para reflexionar
¿Alguna vez intentaste algo difícil y te asustaste? ¿Te atreviste a pedir ayuda como lo hizo Pedro?
Confía en Dios porque Él camina contigo incluso en los momentos más difíciles. Cuando sientas miedo, grita como Pedro: «¡Señor, sálvame!»
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